Platini deja al Málaga CF fuera de la Champions

En verano de 1982 (Mundial de Futbol de España) yo tenía 14 años. Recuerdo que era un espectáculo ver jugar a Michel Platini con la selección francesa. Formaba parte de una medular de ensueño junto a Alain Giresse, Jean Tigana y el franco-tarifeño Luis Fernández. Treinta y un años después ha cambiado el balón por la corbata (o quizás deba decir por los maletines), ha creado una pantomima llamada “Fair Play Financiero” y ha utilizado como cabeza de turco al Málaga CF, el club regido por el jeque “pobre”, a diferencia del Paris Saint Germain, regido por el jeque rico, donde su hijo tiene intereses a través de Qatar.

El castigo impuesto por el TAS (tribunal de la UEFA, organismo que preside Platini) al club blanquiazul de no poder participar en competición europea el próximo año no parece suficiente. Y es que habría sido paradójico que un club sancionado por la UEFA hubiera podido llegara la final de la Liga de Campeones. Como paradójico es que el presidente de la UEFA, en teoría, defensor del llamado “Juego Limpio”, utilice subterfugios para desestabilizar al Málaga CF. ¿Para qué utilizar la tecnología en el fútbol si así sus supuestas conspiraciones serán más difíciles de desenmascarar?

El Málaga CF, hasta hoy, era el único equipo de la Champions que no había encajado un solo gol en el primer tiempo, sólo había perdido un partido (ante el Oporto, 1-0, con gol en fuera de juego) y tenía controlado el encuentro frente al Borussia de Dortmund hasta el minuto 90 (ganaba 1-2, con goles de Joaquín, Lewandowski y Eliseu).

En ese instante, yo no podía controlar las lágrimas de alegría por ver a mi equipo en semifinales de la máxima competición europea. Ningún equipo del mundo (repito, del mundo) puede presumir de haber estado, después de desaparecer y en tan sólo 18 años: en Tercera, en Segunda B, en Segunda y en Primera, en cuartos de la UEFA y en cuartos de la Champions.

Pero la alegría se tornó rabia e impotencia. Platini “arregló” el desaguisado alemán en el minuto 93, cuando el árbitro escocés de su confianza, Craig Thomson, permitió, con la connivencia de sus maniquíes auxiliares de línea, que el tercer gol del Borussia subiera al marcador pese a haber dos fueras de juego en la misma acción: cuatro jugadores en un primer momento y otro tras un rechazo. No fue lo único deleznable. Ya antes el colegiado no expulsó a Bender (ya con una amarilla, despejó el balón con la mano), a Schmelzer (vio la amarilla por entrada a Joaquín y dos minutos después agredió a Jesús Gámez y no fue amonestado) ni a Subotic (el árbitro le perdona la segunda amarilla tras una patada a Isco).

El Málaga CF está eliminado de la Champions tras caer ayer por 3-2 en el Signal Iduna Park. El sueño de llegar a Wembley se esfumó. Pero este equipo, el mejor Málaga CF de la historia, deja la competición con la cabeza alta después de haber sido un debutante que ha dado espectáculo y que ha merecido estar en semifinales. Y Manuel Pellegrini, un técnico de los pies a la cabeza, tras hacer 23.000 kilómetros, acudir al entierro de su padre en Chile y sentarse en el banquillo, y luego no perder la compostura en la rueda de prensa después del “robo”: “No pudimos o no quisieron que pasáramos”. A buen entendedor…

Colaboración realizada por Miguel Gámez, periodista, desde su blog deadraadortmund.wordpress.com

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